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Kaikoura y sus profundidades marinas

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Descubre el trekking del kaikoura península walkway y más recorridos a pie.

Dejamos Golden Bay atrás para hablaros de Kaikoura, en la región de Canterbury de Nueva Zelanda. ¿Y todo lo restante desde Abel Tasman hasta aquí? Digamos que Nelson y Richmon no tienen mucho que decir (sobre todo porque no he llegado en la temporada de la recogida de fruta) y el caso de Picton lo dejaremos para más adelante. Desde allí cogeré el ferry que me lleve, a mí y a la furgoneta, a la isla norte y quizás haya tiempo para hacer una escapada a los fiordos de Marlborough.

En cuanto a Kaikoura deciros que no os hablaré de sus tracks todavía (es imposible sacar tiempo para documentarlo todo). Eso sí, hay uno que bordea su península de 3-4 horas de duración que merece mucho la pena. Así que vamos a ver el por qué de la fama de este hermoso pueblo costero.

Aquí se vive por y para las ballenas pues es su reclamo turístico. Podremos divisarlas en barco, avioneta o helicóptero aunque como es de suponer no será nada barato. Yo escogí ir por mar por un precio de 145$. Lo malo es su elevado coste, lo bueno es que si no avistamos el mayor de los mamíferos nos devuelven el 80% del billete.

El gigante que veremos en la costa de Kaikoura será la ballena esperma, una especie que en su edad adulta puede llegar a medir 18 metros de longitud. Si se tiene mucha suerte se puede llegar a contemplar al animal más grande que jamás ha existido, la ballena azul. No obstante, son casos aislados cuando se llegan a ver.

Mi jornada fue de lo más ventajosa. Por fin pude ver con mis propios ojos varios albatros, nos acercamos a las rocas a ver diversas colonias de focas adormiladas bajo el sol, nos topamos con un grupo de unos 200 delfines jugando en alta mar… y por supuesto vimos a la ballena. Dos para ser más exactos.

Es una lástima que pesen tanto y no se pongan a dar brincos como el delfín que tenéis en la imagen superior surcando los mares. Nos tenemos que conformar con verles una mínima parte de su cuerpo.

Nos contaron que en cada respiración pueden llegar a almacenar 1.000 litros de oxígeno en sus pulmones. Esto les sirve para poder aguantar debajo del agua casi 1 hora sin respirar. Desde que zarpamos hasta que llegamos a la zona donde suelen estar las ballenas apenas hay 30 minutos. ¿Cómo es posible que se encuentren tan cerca de la costa animales tan grandes?

La respuesta está oculta por el inmenso océano. La península de Kaikoura se sustenta sobre sedimentos que millones de años atrás han ido levantándola por su presión. Hasta aquí estaríamos en un caso parecido a las Pancake Rocks en Punakaiki. La diferencia la tenemos en que a escasos kilómetros hay un precipicio que cae a las profundidades de la oscuridad, allá donde el kraken caza sin remordimientos. Pasamos súbitamente de unos 50 metros de profundidad hasta los 1.200 metros en cuestión de segundos. Ahora es más fácil entender por qué en sus aguas se divisan tanta variedad de animales marinos. Incluso podemos llegar a ver tiburones y orcas. No es lo normal pero se han dejado ver alguna vez.

El precio a pagar es alto pero como un Kiwi (que todavía no desvelaremos) me dijo una vez, no todos los días se ven ballenas.

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