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West Coast isla sur de Nueva Zelanda – Parte 3

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West Coast isla sur de Nueva Zelanda – Parte 1
West Coast isla sur de Nueva Zelanda – Parte 2

Aquel día llovía de manera ininterrumpida

Retomamos la costa oeste después de la segunda parte en la que acabó en Franz Josef Glacier. En mi camino hacia el norte podemos encontrar un apacible y diminuto pueblo llamado Okarito (no confundir con la magnífica Okuribito). Para llegar allí tenemos que desviarnos de la carretera principal pero vale la pena si disponemos de tiempo. Os sitúo mejor, estamos días antes de Point Elizabeth Walkway, cuando la tormenta perfecta azotaba la costa.

Lo interesante de Okarito es un track de 2-3 horas de duración (la ida) que recorre sus playas y sus rocas. Si Xabi Parker se ha convertido en Kiwi Jones es precisamente porque una vez llegado a Nueva Zelanda le da igual el clima. Así que tocó disfrazarme de Candyman cantando bajo la lluvia.

¿No irás a viajar hasta aquí para quedarte sentado verdad?

La West Coast de Nueva Zelanda parece estar siempre furiosa

Volviendo a la carretera principal (la famosa 66 no, la 6 a secas) veremos unos paisajes que calan muy hondo pese a no poder disfrutarlos en su totalidad por la climatología tan adversa que encontraremos. La siguiente parada será Hokitika, la capital del preciado mineral verde. En Nueva Zelanda se le conoce de dos nombres: Pounamu y Green Stone. Curiosamente los dos nombres tienen orígenes maoríes. El primero significa jade en su lengua materna y el nombre del segundo es el que tomaron como referencia los ingleses al ver que los maoríes, sin saber su verdadero valor, simplemente la llamaban “Green Stone” (piedra verde).

En Hokitika venden numerosas piezas de jade

Como anécdota hablaros de los cruces que existen entre carretera y raíles del tren. ¿Barreras de seguridad? Sí, claro, y también un café caliente a vuestro paso. Mejor estad atentos a vuestro oído porque en el mayor de los casos únicamente veremos una señal que nos recordará que miremos a derecha e izquierda (como si el que puede cruzarse en nuestro camino fuera el chico de los periódicos andando en bici). Más que nada os lo aviso si no queréis que os pase como En el milagro de P. Tinto.

Greymouth es el centro neurálgico de la West Coast de Nueva Zelanda

La siguiente parada la tuve en Greymouth, la ciudad más grande de la costa oeste de la isla sur. No es ninguna maravilla pero si no tenemos gasolina o dinero en efectivo es fundamental porque en los siguientes kilómetros no tendremos esos servicios a mano.

La parada más interesante (aparte de la del track de Point Elizabeth) es Punakaiki, con la excepción de un lugar que comentaré en su debido momento. La localidad de Punakaiki es famosa por Pancake Rocks, una hermosa visita para los turistas, una fuente de sabiduría para los geólogos que se encuentra en los dominios de Paparoa National Park.

Las Pancake Rocks son dignas de ver

Los científicos saben que se trata de piedra caliza formada hace 35 millones de años en las profundidades del mar por diversos organismos marinos (conchas y esqueletos principalmente). Lo que todavía está por determinar es cómo es posible que las rocas llegaran a solaparse en capas. Lo sé, estoy seguro que más de uno tiene una teoría para esto. Así que invito a que los expertos den algo de luz a este blog.

La erosión ha sido la causante de las curvas que actualmente tienen las pancake rocks (la traducción sería algo así como “crepe”) una vez la presión hizo que ascendieran por encima del nivel del mar hace unos 8 millones de años.

Imagen de las Pancake Rocks de la West Coast en la isla Sur de Nueva Zelanda

Cualquier persona podrá andar por el trayecto que nos lleva a contemplar las maravillas de la geología salvo las que estén en silla de ruedas. Hay un punto con húmedos escalones en zig-zag en el que tendrán que darse la vuelta. Eso o encontrar varias personas fornidas y sin miedo a resbalarse y que la persona inválida se les caiga al mar.

La forma que tienen las rocas no es debido al sol y a una agradable brisa marina. Dicho de otro modo, es posible que necesitéis un paño para poder secaros las gafas y las lentes de la cámara junto con el aviso de llevar todo bien sujeto. No estamos hablando de rachas de 150 km/h pero sí es posible que veamos desaparecer lo que anteriormente estaba situado sobre nuestras cabezas.

En el horizonte veo mi pasado. ¿Cómo es posible si lo tengo delante?

El infinito no conoce el descanso

En Cómo ser un kiwi | Isla Sur de Nueva Zelanda

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