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Te Anau – Centro de Fiordland National Park

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Sin duda la localidad de Te Anau quedará para mi recuerdo. Aquí es donde comenzó el viaje hacia The Catlins, el lugar donde me recogieron los checos (Ptr, Lucie y Veronika). A la vuelta de Milford sound también hicimos parada en Te Anau y una vez me volví a quedar sólo, 3 días han servido para cogerle cariño mientras llegaba el día para recorrer el Kepler track (uno de los 3 tracks más famosos de Nueva Zelanda de tres días de duración).

Esta ciudad se encuentra en la orilla suroriental del lago Te Anau y es el eje de Fiordland National Park. Sus aguas tienen origen glaciar, siendo además el lago más largo de la isla Sur con 61 km de longitud y 417 metros de profundidad. Aquí es donde están los comercios, las gasolineras y todo viajero debe pasar por aquí si quiere llegar a Milford sound. Por eso mismo es preferible reservar un hostel con un día de antelación para evitarnos vernos en la calle a la hora de dormir caliente.

Existe un largo paseo que bordea el lago pudiendo recorrer la ciudad de punta a punta. Si queremos estirar las piernas sin llegar a cansarnos, ésta puede ser nuestra elección. En el trayecto habrá tiempo para ver zarpar los barcos que van de visita a las famosas cuevas de Te Anau, hidroaviones, helicópteros y multitud de pescadores que aprovechan las horas de sol para obtener su recompensa a la hora de la comida.

Si somos más perezosos o nos falta tiempo, otra opción podría ser coger el coche y adentrarnos en un camino de gravilla que bordea la ciudad pasando el embarcadero. Las vistas son extraordinarias, sobre todo al amanecer o anochecer, el camino no tiene grandes baches y nos servirá para hacernos una idea de la grandiosidad de este lago. Sin duda un lugar propicio para hacer picnic y descansar tras una larga jornada. Vuestros pies os lo agradecerán, os lo aseguro.

Para personas que quieran andar más tiempo pero no deseen cansarse, les recomiendo el track de Brod Bay. En total (ida y vuelta) son 3 horas sobre un trayecto que se esconde entre una inmensa arboleda para salir en algún punto a alguna playa de piedra fina. El camino es llano y sin ningún riesgo para torceduras. Podremos ver cómo crece el musgo sobre las raíces de los árboles y nuestro sentido olfativo se sentirá feliz al poder percibir olores libres de contaminación. Los pájaros nos saludarán y sobrevolarán nuestras cabezas en su ir y venir de una rama a otra por lo que recomiendo tener los 5 sentidos alerta.

Al final de la caminata podremos descansar sentados compartiendo las vistas con varias familias que disfrutan de sus embarcaciones. Como no podía ser de otra forma, existen mesas con bancos para poder comer tranquilamente y baños para hacer nuestras necesidades. Vuelvo a repetir, en Nueva Zelanda cuidan su entorno con minuciosidad y eso propicia que los viajeros dejen sus montes y lagos tal y como los encontraron: vírgenes de rastro humano en forma de basura.

Podremos continuar la marcha debido a que Brod Bay es una mínima parte del Kepler track. De lo contrario también podremos volver y realizar el Rainbow track, otro paseo de 3 horas de duración.

Otra persona a la que se le coge cariño y otra persona que se evapora en la realidad transformándose rápidamente en otro personaje más de mis recuerdos. Un hasta luego que se convertirá en un nuevo abrazo cuando nos volvamos a encontrar, tal y como sucedió por sorpresa con Roy, el israelí con el que compartí cima en Mount Roy (Wanaka) y volví a juntarme en Te Anau.

Ondo segi eta ikusi arte. Besarkada bero bat Alba!

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