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Glenorchy y sus encantos

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Estando en Queenstown existe una buena escapada si nos vamos hasta Glenorchy. Se trata de una pequeña ciudad de campo situada a 44 kilómetros al noroeste de la ciudad de la adrenalina. La carretera que nos lleva hasta allí nos enamorará al momento al ir bordeando el lago Wakatipu durante todo el trayecto. De hecho, nos será imposible no parar en alguno de sus recovecos para parar el tiempo con una instantánea. Además nos daremos cuenta cómo los colores varían según se comporte el clima o la hora en la que nos encontremos. Podremos estar ante el mismo paisaje pero uno nos emocionará y otro nos asustará por su oscuridad y furiosidad.

Desde el aislado muelle formado por una pasarela de madera veremos una increíble cordillera protegiendo las aguas de su lago, concretamente los montes Chaos y Head. Si el cielo oscurece pronto nos acordaremos de los Nazgul, quienes olfatearán el maloliente rastro que el miedo deja tras nuestros pasos. En estos parajes se rodaron cruentas batallas de la Tierra Media y también son unas localizaciones usadas para anuncios de televisión o todo tipo de películas.

Alrededor del pueblo hay dos cortos recorridos, uno que bordea un extremo del lago (el cual dispone de dos senderos) y otro el cual lo rodea otorgando una vista panorámica. El viento  puede azotar con fuerza y sea la estación que sea deberemos ir provistos de ropa abrigada por lo que pueda pasar. Hay que tener en cuenta que estamos en la falda de las montañas y aunque sentir su frío abrazo puede despertarnos es mejor estar calentito (por muy del norte que seamos).

Esos caminos serían los escogidos para dar agradables paseos por la zona. Si lo que queremos es subir montaña lo tenemos fácil porque estamos rodeados de ellas aunque lo que verdaderamente nos atraerá será las diferentes travesías.  A unos 40 kilómetros se da la salida a la Routeburn track, una de la más solicitada junto con el Kepler track (salida desde Te Anau) o el Milford track. Todos los tracks (travesías de varios días) hay que reservarlos con antelación, ya sea para poder acampar o para dormir en sus refugios. Todos menos el de Milford, el cual suele tener 2 meses de espera y donde la única posibilidad es pasar la noche en el refugio pues no dejan acampar con tienda de campaña.

Una opción interesante si lo que hemos ido a hacer es a pasar el día, es girar a la derecha (si venimos de Queenstown) en la rotonda de la calle principal. Es el camino que nos acerca mucho más a las montañas y si nos había sorprendido antes el paisaje lo hará mucho más. Enormes vacas negras, las criadas para obtener carne de ternera (exquisita añadiría), pastan con sus vecinas las ovejas en enormes campos verdes dándoles alimento natural. Resulta curioso cómo conforme nos acercamos a una arboleda vemos un letrero que nos señala el pueblo Paradise (paraiso) al cual se llega dándole la mano al Lago Paradise. Un nombre apropiado para un enclave majestuoso.

A la vuelta de subir monte o de descubrir los paisajes de la zona podemos hacer una parada en el Foxy´s cafe. Es un bar restaurante situado en el centro del pueblo en el que podremos comer sabrosas carnes del lugar o simplemente calentarnos con un café calentito. También es buen momento (si no lo hemos hecho ya) para probar las pies, tan típicas en Nueva Zelanda. Las pies (pie=tarta, se pronuncia pai) están hechas de hojaldre y pueden estar rellenas de bacon, huevo, jamón… se comen en frío o en caliente y dadas sus proporciones las podríamos considerar como un pintxo grande. En mi caso, una porción colmó mi necesidad, rellena de chorizo, queso filadelfia, huevo y unas hierbas que le daban un color verde en su interior.

Es hora de volver (nos acostumbraremos a terminar nuestras jornadas sobre las 5-6 de la tarde) y continuar admirando los paisajes que dejamos a nuestras espaldas. Volveremos a parar durante el camino y contemplaremos plasmados cómo los rayos del sol aprovechan cualquier mínimo resquicio de las nubes para ser reflejados en las claras aguas del lago Wakatipu.

Una vez más nos sentiremos satisfechos de haber aprovechado el día al máximo.

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1 Comentarios

  1. perrete!! que te tengo todo abandonado, pero ya veo que el ritmo no para!
    disfruta como se ve que estás haciendo, a ver si saco un rato y me pongo al día de las andanzas del kiwi, y te escribo y te cuento como va todo por aquí. Aunque, snif, las cosas siguen como siempre. perro… envidia…de la sana… y de la otra un poco también.
    un abrazo!
    Barbas

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