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Conducir en Nueva Zelanda, diferencias con España

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Cada país rige con sus propias leyes y apreciaciones por lo que la conducción también se ve afectada. Intentaré, a groso modo, hablar de las diferencias que puedan existir entre ambas maneras de conducir, la neozelandesa y la española.  La primera de todas y más llamativa, por supuesto, es que en Nueva Zelanda se conduce del mismo modo que en Gran Bretaña, esto es, por la izquierda. El volante nos quedará a la derecha y el cambio de marchas lo deberemos hacer con la mano izquierda. Aunque, para ser sincero, la mayoría de coches en Nueva Zelanda tienen cambio automático. En los manuales, la primera marcha queda como en España pero con la diferencia de que para nosotros es el cambio más cercano a nosotros y en la isla es el más lejano.

Tramos extraurbanos

Mientras que nosotros podemos circular a velocidades de 120 km/h en autopistas (sin contar los márgenes con los que contamos) la velocidad límite en Nueva Zelanda será de 100 km/h. Aquí no existen vías rápidas y en el raro caso de que encontremos algún kilómetro con doble calzada para cada sentido el límite seguirá siendo el mismo. Los rádares tienen una tolerancia cercana a los 10 km/h pero la policía puede multar al conductor a partir de ir a 101 km/h. En el caso de los camiones, autobuses y coches con remolque el límite esta fijado en 90 km/h.

Algunas carreteras están exentas de la regulación mencionada y podremos ver unas señales que nos indicarán que estamos en “velocidad limitada según la zona”. Normalmente las veremos en el paso de un tramo urbano a extraurbano y según las condiciones de la vía deberemos ir a una velocidad u otra.

Tal y como vemos en la imagen superior, cuando dos vehículos que van en sentido contrario quieren girar hacia la misma dirección, el que maniobra hacia la derecha es quien tiene preferencia. Nosotros estamos acostumbrados a dar preferencia a quien se encuentra a nuestra derecha por lo que puede llegar a haber confusiones. Siempre que las haya lo mejor es esperar un instante para ver qué hace el otro vehículo y actuar en consecuencia. Ya se sabe, cuando no se sabe algo hay que esperar a ver qué pasa…

Cuando conducimos nuestro automóvil y vemos por el retrovisor que quien nos sigue va más rápido es común señalar con el intermitente para que nos adelanten. Lo haremos cuando veamos que tiene posibilidad de pasarnos de forma segura a la vez que podemos disminuir un poco la velocidad para propiciarlo. No hay una ley que nos obligue a hacerlo pero aquí todo vehículo pesado lo hace (y el resto lo agradece).

Tramos urbanos

Cuando nos encontremos conduciendo dentro de la ciudad no podremos sobrepasar los 50 km/h. Esta velocidad será el límite a no ser que alguna señal nos indique lo contrario (sea por zona escolar o cualquier otro motivo).

Encontraremos a nuestro camino dos tipos de pasos para los peatones.  En la imagen superior podemos ver cómo dejan un pequeño espacio en la carretera para los viandantes pero el coche es quien sigue teniendo preferencia en estos casos. No existe ninguna señal de obligación para los vehículos de ceder el paso y ni siquiera está marcado el pavimento con rayas blancas. Así que, cuando queramos cruzar a pie no deberemos enfadarnos si vemos que nadie se detiene para que podamos pasar. De todos modos, veremos cómo muchas veces los conductor@s también dejan que el peatón cruce la carretera.

Muy distinto es el siguiente caso. Aquí podemos apreciar un paso de cebra, el mismo que estamos acostumbrados a ver en nuestras calles. Sin embargo, existen dos postes de color blanco y negro a cada lado con un círculo rojo. Así como en España en los pasos de cebra el peatón tiene preferencia pero nadie le hace caso, en Nueva Zelanda nos podrían multar si no cedemos el paso a los transeúntes. Si nadie cruza la calle en ese momento podremos circular con normalidad pero en el caso de que alguien quiera andar por el paso de cebra tenemos la obligación de parar.

Las rotondas en Nueva Zelanda son parecidas a las británicas. Muchas veces simplemente estarán pintadas en la carretera y otras muchas tendrán una altura mínima. La entrada a las mismas se hará desde la izquierda pero dado que se conduce por ese lado es simplemente usar la lógica.

Me gustaría reseñar como dato positivo la obligación de elegir uno u otro carril a nuestra entrada. De este modo se evitan las disputas entre los conductores y (me imagino) miles de pequeños accidentes. Donde vivimos nosotros para seguir rectos podemos conducir por la vía de dentro o de fuera y eso crea más de un susto, enfado y bocinazo. Está claro que la circulación en Nueva Zelanda no tiene nada que ver debido a su pequeño parque automovilístico pero entiendo que deberíamos tomar el mismo ejemplo. En mi caso no he tenido ningún problema en rotonda alguna y cuando dejé Navarra era una aventura conducir por las rotondas.

En Nueva Zelanda se conduce más despacio, hay muy pocos conductores temerarios y los únicos bocinazos que oiremos serán para darnos las gracias o saludarnos.

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